Cuando Hypergryph presentó Arknights en 2020, el juego se consolidó rápidamente como uno de los títulos de estrategia tipo tower defence más sólidos del mercado móvil. En 2026, la franquicia ha evolucionado de forma notable, y Arknights: Endfield representa un giro ambicioso en su planteamiento. Aunque ambos proyectos comparten universo y base temática, la experiencia jugable es profundamente distinta. Endfield no es una secuela tradicional, sino una reinterpretación a gran escala que abandona el sistema de cuadrícula para adoptar un RPG de acción en 3D en tiempo real. Comprender estas diferencias resulta clave para saber cuál de los dos encaja mejor con cada tipo de jugador.
El Arknights original se construye sobre un sistema táctico de defensa por torres basado en cuadrícula. El jugador despliega Operadores en casillas específicas, gestiona el coste de despliegue y sincroniza habilidades mientras controla las rutas de los enemigos. El éxito depende de la planificación, la sinergia entre unidades y la lectura correcta del mapa. Cada misión funciona como un rompecabezas estratégico que exige precisión y ajustes constantes.
Arknights: Endfield cambia por completo esta estructura y apuesta por combates tridimensionales en tiempo real. En lugar de colocar personajes en posiciones fijas, el jugador controla directamente a los miembros del equipo dentro de escenarios abiertos. El movimiento, el posicionamiento y la activación manual de habilidades adquieren un papel central. La estrategia sigue presente, pero ahora se integra en la acción directa y en la toma de decisiones inmediata.
El ritmo también se transforma. El título clásico recompensa la paciencia y la previsión, mientras que Endfield prioriza la reacción rápida y el dominio mecánico. En términos prácticos, Endfield se acerca más a los RPG de acción modernos, aunque conserva la identidad oscura y el enfoque táctico característico de la saga.
En Arknights clásico, los Operadores se dividen en clases bien definidas como Defensores, Francotiradores, Magos o Médicos. Cada uno cumple una función concreta en el campo de batalla y su eficacia depende en gran medida de su colocación. La interacción es indirecta, pero la profundidad estratégica es elevada.
En Endfield, estos arquetipos se reinterpretan dentro de un sistema de escuadra en tiempo real. El jugador puede alternar entre personajes, encadenar habilidades y coordinar efectos combinados. El combate deja de centrarse en bloquear rutas fijas y pasa a girar en torno a la movilidad, la gestión de tiempos de recarga y la ejecución activa.
También cambia el comportamiento enemigo. En el juego original, las rutas suelen estar predeterminadas. En Endfield, los enemigos reaccionan con mayor flexibilidad al entorno y a la posición del jugador, lo que aporta dinamismo y reduce la previsibilidad de los enfrentamientos.
El Arknights original presenta su mundo principalmente a través de capítulos narrativos y diálogos estilo novela visual. El trasfondo político y social es profundo, pero la exploración es esencialmente estructurada desde menús y mapas cerrados. La sensación de inmersión se construye sobre el guion y la dirección artística.
Endfield amplía ese universo hacia entornos tridimensionales explorables. Los jugadores recorren regiones industriales, asentamientos fronterizos y territorios hostiles en el planeta Talos-II. El entorno físico pasa a ser parte activa de la narrativa, con arquitectura y paisajes que refuerzan el contexto argumental.
Este cambio incrementa la sensación de presencia dentro del mundo del juego. En lugar de limitarse a leer sobre los conflictos, el jugador los atraviesa y experimenta desde dentro. A cambio, los requisitos técnicos son más exigentes, especialmente en PC y dispositivos móviles de gama alta.
Arknights fue concebido inicialmente para móviles, con un motor 2D optimizado para garantizar accesibilidad en una amplia gama de dispositivos. Esta decisión facilitó su expansión global y su adopción masiva.
Endfield, en cambio, nace con una orientación multiplataforma más ambiciosa. En 2026 está previsto para PC y móviles de alto rendimiento, con posibles adaptaciones a otras plataformas. El salto en calidad gráfica, iluminación y detalle de personajes es evidente frente al original.
Esta evolución redefine el público objetivo. Endfield se posiciona como un RPG completo con soporte móvil, no solo como un título estratégico ligero. Esto implica mayor espacio de almacenamiento, actualizaciones más pesadas y mayores exigencias de hardware.

En el Arknights clásico, la progresión gira en torno al reclutamiento de Operadores mediante mecánicas gacha, mejoras de habilidades y promociones de élite. La gestión de la base, que permite generar recursos a través de instalaciones optimizadas, añade una capa estratégica adicional.
Endfield mantiene la obtención y mejora de personajes, pero adopta una estructura más cercana al RPG tradicional. La exploración, la obtención de materiales en el entorno y los sistemas de equipamiento tienen un peso mayor. La progresión se vincula más directamente a la acción y al descubrimiento.
En cuanto a la narrativa, ambos títulos conservan el tono serio y las tramas políticas complejas. Sin embargo, Endfield se sitúa en otra línea temporal y ubicación dentro del universo, lo que facilita el acceso a nuevos jugadores sin depender por completo de los acontecimientos de Rhodes Island.
El Arknights original ha sido valorado por su modelo de monetización relativamente transparente dentro del género gacha. Sus eventos periódicos y sesiones diarias cortas permiten una experiencia sostenible a largo plazo.
Endfield, al ampliar la escala y la profundidad jugable, fomenta sesiones más extensas. La combinación de exploración, combate activo y misiones más largas sugiere un mayor tiempo de dedicación por partida.
En 2026, la elección entre ambos depende del estilo personal. Quienes prefieren estrategia meticulosa y desafíos estructurados encontrarán mayor afinidad con el clásico. Quienes buscan acción directa, entornos tridimensionales y sistemas RPG más amplios se inclinarán hacia Endfield. Ambos comparten universo, pero ofrecen experiencias claramente diferenciadas.